1 ene. 2009

ARGENTINO C 2007 - RESUMEN FINAL


Terminó su participación en el Torneo del Interior, Jorge Newbery, el equipo que no pudo ser

El Torneo del Interior 2007 ya forma parte del pasado. Jorge Newbery terminó su participación, eliminado en la ruleta rusa de los penales. Un equipo del que propios y extraños esperaba mucho más. Las comparaciones son odiosas, pero esta versión 2007 superaba en lo previo en cuanto a nombres y "paladar" a aquel equipo del 2006 y las expectativas que había generado eran muchas, pero Newbery terminó decepcionando.

No alcanzó a gustar y eso ha quedado claramente expresado. Sin pretender opinar con los resultados a la vista, es claro que no logró el "romance" que tuvo aquel Newbery que fue eliminado en Gonzales Chaves ante Independencia en el final del verano anterior, que hizo sentir orgulloso a más de un lapridense. Dejó la sensación de que este equipo trabajó en términos laborales "a reglamento"; en cambio aquel de los Celis, los Iriarte, los Sáenz Valiente, los Aresi y compañía, hacía "horas extra", era más sanguíneo y eso lo volvía compacto en el corazón de la gente. Este Newbery no solamente pareció cortado y apático dentro, sino también fuera de la cancha. Y quedó eliminado ante Rivadavia de Necochea que al menos en esta instancia demostró ser un equipo "coqueto", muy claro desde el concepto futbolístico, pero que evidentemente todos estos argumentos no los concreta en la red.

Dicho con otras palabras, se trata de un equipo que hasta ahora le está faltando gol, que fue superior en cuanto a número de llegadas en ambos cotejos, pero que en lo frío de lo estadístico marcó un solo tanto en 180 minutos. De los errores siempre se aprende y quizás uno de ellos estuvo en la elección de los refuerzos, que en casi todos los casos quedaron en deuda por lo hecho. Claro, hay razones que desde lo táctico también tienen que ver y pasa por la decisión y criterio del técnico Marcos Minaberría, aspecto que respetamos.

Pero no se puede cargar tintas por ejemplo sobre un jugador como Leo Sampaoli que vino desde Hinojo con su chapa de goleador -marcó dos solamente- y terminó jugando en la mitad de la cancha como un doble cinco inventado por urgencias, sin poder explotar en lo personal lo que más sabe. En cambio Diego Cañete decepcionó. Se lo vio más pendiente de la tribuna que del equipo, no aportó su calidad, su explosión y puso aparentemente en un paralelismo de preferencia, un torneo entre semana de papi fútbol en Santa Agueda de Olavarría (¡!), con Newbery en el Torneo del Interior.

Las actuaciones de Ismael Palmieri no fueron de lo mejor. Atajó más por su perfil de caudillo y de la historia que tiene encima, que por rendimiento, dándose el lujo Newbery de tener en el banco al mejor arquero del último Torneo Integración: Emanuel Prieto, que solamente atajó, y muy bien, los últimos 45 minutos el domingo pasado. Ricardo García con su prueba en Nacional de Montevideo comenzó abriendo una grieta en lo táctico que no pudo resolver el técnico a lo largo del torneo con su presencia o sin ella. En la semana anterior al primer partido con Rivadavia no dio señales ni presencia en entrenamientos aparentemente por razones laborales y jugó el domingo pasado. Demasiadas idas y vueltas para un puesto clave de una estructura. Encima se despidió desaprovechando un penal decisivo como el cuarto de la serie que podría haber modificado el final.

En el caso de Hernán Mendía, el segundo marcador central, su rendimiento no convenció, pero su personalidad le permitió sentirse parte del proyecto y lo demostró con su compromiso siempre. Marcobechio con pocos minutos en cancha no alcanza a puntualizar rendimientos. Y Daniel González no tuvo en el global el torneo que él y la hinchada de Newbery que lo adoptó como ídolo, -después de Prátula y Becker-, esperaba. En cambio Atilio Aresi fue el mismo de siempre, llevando el timón de sus goles, pese a que bajó su rendimiento en los play off. Habló poco, como siempre, y jugó mucho.

Emiliano Peralta fue el comodín de la mitad de la cancha, donde en la mayoría de los partidos cumplió, sin sobrarle nada. Marcos Darrigrand -el goleador de Lilán- fue recambio de pocos minutos al principio, no logró acomodarse al formato del técnico en el final del proceso y sus goles no llegaron. Al Vasco Hurtado la lesión en su rodilla lo complicó y mucho y Emanuel Rodríguez a su llegada de Cadetes estuvo desconocido.

Entre los albinegros locales sobresale el juvenil Martín Esponda, que captó el mensaje y cuando otros entablaron el protagonismo en la novela de abandonar el barco, siguió apostando y convirtiéndose en el mejor de los lapridenses. Por entrega -lo hizo tanto como volante ofensivo y lateral defensivo por derecha-, contagiando con su saludable ida y vuelta. Esponda fue una grata sorpresa para esperar, y que ni el último penal desviado el domingo alcanza a empañar todo lo bueno que desde su corta experiencia le aportó al equipo.

Los hermanos Bertolotto pueden ser punto de críticas en lo futbolístico, temperamentalmente peligrosos con las tarjetas, pero a la hora de dejar el alma, saben y mucho, emparejando la línea de Diego Lescano -de buenas actuaciones cuando lo hizo- que siente y parece jugador de Newbery desde hace 20 años, cuando lleva apenas dos en el plantel. Insistimos con que algo se rompió a mitad de camino en este Jorge Newbery, que "pintaba" en la primera rueda para mucho más y terminó más allá de lo futbolístico, sin alcanzar esa fórmula química que identifica a los grandes grupos humanos a la hora de los desafíos. Le faltó por momentos entrega, fibra y ganas, como simples condimentos que ante la adversidad a veces suelen sacar adelante tanto los grandes como los pequeños sueños.
Envia las fotos que tengas con el Albinegro a cme713@hotmail.com y pronto serán publicadas
 

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